La euforia de los festejos centenarios y bicentenarios están llegando a su clímax, todos los medio han saturado sus transmisiones con el tema bicentenario de la independencia, y el centenario de la revolución, se habla hasta el cansancio de los héroes que nos dieron patria y libertad, se comentan y se festejan los acontecimientos sociales y políticos que cambiaron el rumbo de nuestro país. . . surge entonces una pregunta. . . ¿verdaderamente tenemos libertad? ¿Qué es la libertad? La libertad es lo que permite al hombre decidir si quiere hacer algo o no. ¿Tenemos verdaderamente libertad en nuestra vida? Lo contrario a la libertad es la esclavitud, por lo tanto, la persona que vive en esclavitud hace lo que NO quiere, sino lo que “algo” o “alguien” más le dicta. . . La esclavitud más peligrosa es la que se ignora, y en ignorancia podríamos estar pensando o creyendo que somos libres sin serlo. Existen cadenas invisibles que atan nuestra capacidad de vivir plenamente. Un persona puede ser esclavo de alguna droga, quiere dejarla pero no puede y vive y actúa como la droga le indique, una persona puede ser esclavo de la amargura y el resentimiento, quisiera perdonar a ese alguien que lo ha lastimado y no puede y su vida está encaminada a obedecer lo que estos sentimientos le indiquen, hasta su expresión facial obedece a tales emociones, una persona puede ser esclavo del sexo, desea terminar con la adicción a la pornografía y no puede, esclavos del trabajo, esclavos de la televisión, esclavos del dinero, esclavos de los videojuegos, de la comida, de tantas y tantas cosas que gobiernan nuestra conducta, condicionan nuestro carácter, nuestra salud. Etc. Existe una esclavitud invisible que nos gobierna pero que astutamente el mundo actual maquilla con tal perfección que pareciera inexistente. Cierto día, hace aproximadamente 2mil años, Jesús entro a una sinagoga (lugar de culto de los judíos) y le dieron a leer el libro del profeta Isaías, lo que leyó fue lo siguiente; Lucas 4:18-19 El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor. Al terminar de leer, los ojos de todos los presentes estaban fijos y atónitos en Jesús, entonces les dijo: Lucas 4:21 -Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.- Jesús estaba haciendo el anuncio más poderoso, sublime, majestuoso de TODOS los tiempos, la medicina, el remedio, la solución, para TODOS los males de la humanidad se hacía presente, por fin se manifestaba visiblemente la excelente noticia para todos aquellos que han vivido con el corazón hecho pedazos por la falta de propósito, de rumbo, de dirección en sus vidas, Jesús ha llegado para libertar verdaderamente a todo aquél que su vida está gobernada por algo o alguien más, Jesús ha llegado para hacer ver con claridad todo, comprender la razón, el propósito y el fin de todo, ¿Quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos? ¿Por qué y para qué estamos aquí? Ha venido a responder absolutamente todas las cuestiones. . . a restaurar nuestra comunión con el creador y quitar las pesadas cargas que oprimen nuestra vida, -como consecuencia a afectar favorablemente nuestra conducta- . . . Jesucristo está aquí, hoy, presente, para dar una real esperanza, una meta a alcanzar, un destino seguro regresando a nuestra verdadera identidad. . . pero sobre todo a decir que la cuenta regresiva está en marcha y que un día se cerrará la oportunidad, un día ya no habrá más chance de buscarlo y encontrarlo. Proverbios 1:28-29 Entonces me llamarán, y no responderé; Me buscarán de mañana, y no me hallarán. Por cuanto aborrecieron la sabiduría, Y no escogieron el temor de Jehová, Existen muchas personas que tienen un concepto en sus mentes de un Dios excesivamente bonachón, que pasará por alto la indiferencia de la humanidad y que al final se hará de la vista gorda y perdonará a todos. Si lees todo el capítulo 1 de proverbios pudieras llegar a sorprenderte de ver un Dios riéndose de la calamidad de los que tuvieron en poco su paciencia y lo ignoraron todo este tiempo que ha esperado con amor a que su creación se vuelva a Él. No es suficiente tener en la mente un conocimiento de la existencia de un Dios todo poderoso, sino convertirse en su esclavo. . . ¿Qué? ¿No estábamos hablando de libertad? Cuando entregas TODA tu vida, tu ser, tus emociones, tus posesiones, tu familia, tus sueños, tus planes, tus proyectos y vives solo para obedecerle, entonces te conviertes en su esclavo, pero permíteme explicarte en qué consiste ser su esclavo. El esclavo, ya no decide por sí mismo, sino que espera que su amo le diga para dónde, cuándo y de qué forma. . . Deuteronomio 30:9-11 Y te hará Jehová tu Dios abundar en toda obra de tus manos . . .cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma. Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. No es demasiado difícil, requiere morir a ti mismo, rendir tu orgullo y doblegar tu autosuficiencia, sin embargo, también Dios promete lo siguiente: Salmo 19:7-10 Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; Elige, la verdadera libertad siendo esclavo de Cristo, o la aparente libertad siendo esclavo del pecado. . . A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días. Deuteronomio 30:19-20